Pero es probable que estemos llegando a unos máximos absolutamente peligrosos. Como siempre, el problema es el desconocimiento: ¿Podemos imaginar que se acorralase a toda una manada de ciervos y se matasen indiscriminadamente para luego enlatar su carne? Algo así como las antiguas cacerías de focas. ¿Has visto alguna vez como se pescan los atunes? ¿Cómo es la matanza de una jaula de engorde de atunes, de esas que hay por ejemplo en Murcia?
Todos los seres vivos necesitan tener descendencia para perpetuar su especie. Pero cuando una especie crece ilimitadamente empieza a ser una plaga que causa desajustes en el resto de seres vivos y en el propio medio en el que vive.
Cuando esto pasa en la naturaleza, dicha plaga acabará por extinguirse. Todas las especies que han dominado la Tierra, tarde o temprano, por una causa u otra han terminado bajo vórtice de la extinción. Esto se debe a una simple causa que voy a simplificar de este modo: si yo vivo porque me alimento de conejos y me como todos los conejos, en el momento en el que no queden conejos mi existencia tiene los días contados.
No pasó un siglo desde que Guillermo Marconi hiciera la primera transmisión telegráfica interoceánica y ya el mundo está conectado, hasta el último rincón, en una compleja red de telecomunicaciones. En cuanto al comercio mundial, es difícil pensar en un supermercado, en cualquier país de la OECD, que no ofrezca los mejores frutos del lejano trópico o un hogar, donde se quiera, que no cuente con un artefacto “Made in China”.
Además de esto, sólo se necesitaron de los últimos 100 años para que el crecimiento económico o la esperanza de vida de la humanidad (para algunos) crecieran lo que habían crecido en el resto de toda la historia. Todo lo anterior parecería indicador de bienestar y desarrollo evolutivo, pero la realidad es que el género humano como especie o colectivo poco ha avanzado ya que dicho “desarrollo” se consiguió por un exagerado desequilibrio entre los pueblos combinado, casi siempre, con una relación insostenible entre el hombre y la naturaleza.
Para entender fácilmente porque hay cada vez más expertos y más gente que cree que el control de la natalidad y el problema de la superpoblación deben incluirse en las conversaciones sobre cambio climático vamos a conocer un concepto conocido como I-PAT*.
I-PAT es un concepto por el que se analiza de forma sencilla el impacto humano desde una prespectiva global y desde el punto de vista de la economía y el medioambiente con una componente común a ambas disciplinas, la demografía. El impacto humano (I) puede descomponerse en tres factores: la población total (P), la renta per cápita (A) y el impacto medioambiental por dólar de renta (T). Empleamos aquí T para aludir a nivel tecnológico. Así se crea la ecuación del impacto humano sobre el medioambiente a partir de los factores generales:
Con este lema tan claro y directo como polémico arrancaban el pasado jueves los diarios españoles.
El planeta tiene demasiados “emisores de CO2″, demasiada gente. Los 6.800 millones de habitantes “emiten CO2 y si la población sigue aumentando aumentarán los emisores y las víctimas del cambio climático”, en palabras de Roger Martin, del Optimum Population Trust, una organización que busca limitar la población mundial.
Martin lanzó ayer en Barcelona, en un acto paralelo a las negociaciones sobre el clima, junto al prestigioso ecólogo Paul Ehrlich la campaña para incluir el control de la natalidad como elemento clave en la lucha contra el cambio climático.