¡Volvemos con La posada de los Viajeros! Tras el descanso estival, retomamos nuestros viajes (siempre vamos al contrario) y comenzamos con nuestra mochila por Marruecos, donde ya estuvimos previamente. La siguiente estación de nuestro periplo marroquí es el desierto, el Sahara. Queremos llegar a Merzouga, el último pueblo habitado antes de entrar a las dunas de Erg Chebbi, algo antes de que anochezca, por lo que salimos de Fez al alba. Pasamos por Ifrane, en pleno Atlas Medio.

Parece un auténtico pueblo suizo. Los franceses lo construyeron en 1930 para recrear un centro vacacional de estilo alpino. Después nos topamos con Azrou, con sus impresionantes bosques de cedros, y Midelt, que nos brinda unas magníficas vistas del Gran Atlas Oriental.
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En verano el glamour suele estar en las playas de postal con arena blanca, la piña colada, el sol y la hamaca, las terrazas plateadas… Este año, yo lo he encontrado entre piedras, árboles y caminos de tierra mojada. O lo que es lo mismo, en el Camino de Santiago.

Un danés con barba blanca de 70 años, un madrileño afrancesado de unos 50, un par de japoneses, chinos, croatas, alemanes, españoles provincianos… se han cruzado en mi vida. Y yo en la de ellos. ¿Qué piensas tú del Camino de Santiago?
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Viene de: Crónica de un viaje a Oxaca…Vol.I
A los dos días fui para la costa. Ve a Huatulco, me dijeron. Y allá fui, con un pequeño mapa de la guía sin saber lo que esperaba. Para ir a Huatulco tome un camión a Salina Cruz, allí contacté con unos y otros, era de noche y se había ido ya el último transporte hacia el norte, pero salía una camioneta particular, y nos montamos en ella, una maestro y yo, y mirando las nubes plomizas que desgarraba la luna fuimos llegando, curva tras curva.

Pararon varios retenes militares, pasan muchos imigrantes ilegales por allá, me dijeron. Pidieron pasaporte, revisiones. “Andas sola”, “pues no, con los amigos”- respondí.
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Salimos Cesia y yo el sábado a la mañana, o ya bien entrado el mediodía. Salimos desde Puebla, donde anda viviendo ahorita, a hora y media del DF. Como en los viejos tiempos nos aventamos un rai, esto es: sacar el dedo pulgar a ver quien para en la carretera o en la gaz.

En seguida nos paró un hombre delgado de dientes bien alineados que iba en trailer, nos dejaba a 40 kilométros de donde estábamos, decía, en una caseta o en un comedero. Luego todo se fue articulando, las nubes estaban blancas y esponjosas, y la carretera brillante delante de nosotras, el viento soplaba un poquito y yo pensaba que ya habían terminado los madrugones a las cuatro de la mañana y que cuantas cosas bellas nos esperaban.
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Viene de: Sol, arena y música en tierras de oro y plata. Volumen I.
En las calles bandas esporádicas tocan la guitarra eléctrica, o los tambores y darbukas de ritmos africanos. En las bibliotecas y otras plazas hay presentaciones de libros y los apasionados por la lectura pueden encontrar ejemplares de segunda mano a buen precio.

Los niños disfrutan de payasos, los iniciados de talleres de grabado, la danza flamenca y la guitarra acústica están presentes. Los tianguis, la contracultura como la del mercado defeño del Chopo, también.
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