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Entrevistas

Gervasio Sánchez (II)

Viene de: Gervasio Sánchez I

Entre sus colaboraciones encontramos medios como la BBC, la cadena SER, la Vanguardia o Soitu.es entre otros. Supongo que será un orgullo contar con estos nombres en su currículo.

Los medios con los que trabajo son siempre los que respetan mi trabajo al menos en los últimos 15 años. El primero, Heraldo de Aragón, está claro. Podría haber habido otros, pero en algunos casos no respetaban mi labor y, sobre todo, a los protagonistas de mi trabajo. No se puede ir de medio progresista y no respetar a la gente que sufre.

¿Quiere decir que los contenidos duros, sensibles, venden menos?

No, es un problema de la publicidad y de los pijos que hay en los medios y que van sacando portadas de amigos. Si alguien piensa que un escritor abre la portada de un magazine por motivos de prestigio que se vaya olvidando. Siempre se trata de intereses.

Yo siempre le digo a mis amigos de algunos medios que cuantas menos empresas “multi-medios” haya mejor, porque los que tienen televisión, libros, películas, emisoras, etc al final todo lo que te llega es “obligatorio”.

Y no, no creo que esta clase de contenidos vendan menos. Por ejemplo, el magazine de la Vanguardia hizo una encuesta hace años. Querían cargarse el modelo de magazine que había, a pesar de que estaba funcionando de maravilla, pero había cierta batalla interna. Sin embargo, la encuesta arrojó unos resultados que demostraron sobradamente que a la gente le gustaba el magazine con los contenidos que tenía.

Desde 1995 cuando publicó su primer libro fotográfico El cerco de Sarajevo, no ha parado prácticamente de publicar libros fotográficos o literarios sobre sus experiencias. ¿Es esta una forma de recopilación, incluso de almacenamiento de sus trabajos, vivencias, ideas, etc?

Lo que está claro que los libros son lo que quedan. Por ejemplo, yo he hecho muchísimas intervenciones en la radio y, sin embargo, tengo guardadas solo tres o cuatro. Respecto a los libros yo tengo una ventaja que es que no tengo editor, los edito yo, es decir los hago como quiero que se hagan desde el primer libro. Así que los méritos son míos y los errores también.

vidasminadasExplíquenos el caso concreto de  Vidas Minadas que se ha convertido en algo mucho más amplio que un libro.

Los proyectos empiezan de la manera más banal. En mi caso, fue la llamada de una revista del corazón en septiembre en 1995. Me llamaron para pedirme un reportaje sobre minas en el lugar que quisiese. Se comprometieron conmigo a publicarlo tal y como lo enviase, con buenas condiciones, etc. Algo que nunca me pidieron otro tipos de medios.

Luego es verdad que hicimos varios trabajos en forma libro con la temática de las minas y para 2022 espero hacer el cuarto libro de esta saga: Vidas minadas, 25 años.

La Asociación de la Prensa de Aragón o el Club Internacional de Prensa son solo algunas de las numerosas entidades que le han galardonado por su labor profesional. ¿Qué suponen para usted los premios? *

Yo empecé a recibir premios, como empecé a publicar libros:  muy mayor ya. Mi primer premio me lo dieron con 35  años y después de haber hecho una cobertura en los Balcanes, en Sarajevo. Es decir, que cuando melo dieron llevaba más de 12 años trabajando en conflictos armados. Fue la Asociación de Prensa de Aragón y me hizo especial ilusión porque me lo dieron mis compañeros.

Después he recibido otros premios prestigiosos que también me los han dado mis compañeros como el Cirilo Rodríguez. Sin embargo, ahora estoy un poco preocupado porque me están dando muchísimos premios, especialmente en los últimos meses. Hay veces que creo que las instituciones tienen que dar premios y te llaman…y te acaban dando premios por dar premios.

En definitiva, los premios te gratifican, en ocasiones incluso te gratifican económicamente, son bienvenidos y uno quiere pensar que lo que le están premiando es un buen trabajo o una buena trayectoria.

Precisamente en la entrega de un premio, concretamente el Ortega y Gasset de fotografía de El País, pronunció un discurso que gracias, en gran medida, a Internet tuvo una gran repercusión. Delante de los más altos representantes políticos de España les recriminó su papel en lo que se refiere a la venta de armas a otros países, incluidos países en conflicto.

Sí, tuvo bastante repercusión. Es curioso porque este premio pasó una racha de falta de independencia alarmante, en la que se daban a gente siempre del medio, a pesar de que en la bases teóricamente indicaba que no se podía otorgar así.

En cuanto a la pregunta planteada yo tengo que decir que siempre tiendo a hablar claro. No tuvo tanta repercusión, pero por ejemplo cuando la Asociación de Prensa de Aragón me dio mi primer premio también pronuncié un discurso que no creo que olviden. Esta es mi forma de ser.

En el caso del Ortega y Gasset, el protocolo obligaba a agradecer durante un minuto. Aún con todo, pronuncié ese discurso que duró obviamente más tiempo y que trajo gran revuelo. Mandé mi discurso por Internet a los amigos que me lo pidieron y a los meses alguien hizo un pdf que empezó a circular masivamente. Fíjate que el premio me lo concedieron en mayo de 2008 y todavía hoy me llaman a felicitarme por el discurso que pronuncié aquel día.

Yo creo que había que decirlo claramente. De hecho, desde aquel día que éramos la octava potencial mundial en venta de armas todavía hemos subido hasta la sexta posición y seguimos vendiendo armas como locos. Y el discurso del Gobierno actual contradice todavía lo que hace. El nivel de hipocresía que hay en el Gobierno actual es mayor aún que en gobiernos anteriores. Tanto Aznar, como Felipe González, como Adolfo Suárez y como Calvo Sotelo fueron muy hipócritas, pero el Gobierno de Zapatero los ha superado.

desastresdelaguerraAdentrándonos en la red, usted tiene sendos espacios en Heraldo.es y en Soitu.es. El primero un periódico tradicional que trata de adaptarse a Internet y el segundo un medio digital que, por lo tanto, nace y se desarrolla en la red. ¿Cómo está resultando la experiencia de los blogs?

Hay gente que piensa que Internet es el futuro, pero yo siempre pienso que será el futuro si está bien hecho. Si los medios de Internet quieren sacar dinero tendrán que hacer calidad. Es un poco lo que pasó con los gratuitos.

Lo que yo hago en Los desastres de la guerra ni siquiera es un blog bien hecho, porque los textos son muy largos que siempre me dicen que no debe ser así. Pero por encima de todo hay que dar calidad y saber de lo que se está hablando.

Hacer un blog bien hecho es muy difícil, hay que estar encima. Conozco a personas que tienen blogs prestigiosos que invierten muchísimas horas. Pero claro si quieres escribir todos los días, no puedes escribir todos los días igual. Tienes que cambiar, leer, buscar formas de entretener a la gente. Por ejemplo, cuando la Guerra de Irak en 2003 yo escribí un diario que se llamaba la Guerra de la Infamia que eran 3.500 caracteres todos los días y había días en los que invertía ocho horas.

¿Cómo observa usted el fenómeno denominado “periodismo ciudadano”?

Teóricamente los periodistas tenemos una serie de herramientas de trabajo que nos permiten saber diferenciar lo que es publicable y lo que no es publicable. Hacer periodismo ciudadano para no pagar a los periodistas está condenado al fracaso.

Otra cosa que me preocupa muchísimo es el anonimato de los usuarios en Internet. Eso afecta mucho por ejemplo a los comentarios y ahí entra además el debate de que se debe aprobar y que no y de la posible censura. Se trata de un debate que debería estar ya planteado: la importancia de que los usuarios en Internet se presentan con nombre y apellidos.

¿Qué opina sobre el debate del papel frente a Internet?

En algunos países como Estados Unidos que las sociedades son mucho más individualistas puede funcionar mejor Internet que el papel. Pero en una sociedad como la española dónde la gente está todo el día en la calle va a ser más difícil. Los diarios se están vendiendo menos no solo por la crisis, si no por falta de calidad.

Hilando la anterior pregunta y esta última parte de su respuesta, ¿cree que el periodismo ciudadano surge como respuesta a las malas prácticas de algunos periodistas?

Primero, las televisiones lo que hacen no es periodismo. Gentuza del periodismo se dedican a ir de tertulia en tertulia, dejando la profesión por el suelo con su comportamiento. La lista no es muy larga ni muy corta.

Los medios han prostituido sus relaciones. Se han relacionado con poderes económicos y políticos y han dejado de un lado lo que es garantizar la independencia. Todos, unos más y unos menos, las estrategias empresariales tienen cada vez más peso. Entonces mucha gente se ha enfadado y considera que los medios no les dan independencia. Los diarios de hoy en día están llenos de intereses y la guerra mediática de la TDT de los últimos meses han sido un ejemplo muy claro con el cambio de línea editorial de El Mundo y El País respecto al Gobierno.

Sin embargo, los medios que ofrecen o tratan de ofrecer cierta objetividad parece que venden y duran poco…

Porque estamos en un país de trincheras. Quién lee El País, escucha la SER y ve Cuatro. Y quién lee El Mundo, pues lo mismo. Ese es un error gravísimo.

Continuará…

** En el momento de la entrevista, Gervasio Sánchez todavía no había sido galardonado con el Premio Nacional de Fotografía.

** La entrevista fue realizada dos días antes del anuncio del cierre de Soitu.es

20/11/2009 Escrito por » 1 Comentario »

Entrevistas

Gervasio Sánchez (I)

Periodista desde 1984. Sus trabajos se publican en Heraldo de Aragón y La Vanguardia y colabora con la Cadena Ser y la BBC. Hasta hace unos días también lo hacía con Soitu.es.

Es autor de varios libros fotográficos: El cerco de Sarajevo (1995) y los publicados por la Editorial Blume Vidas minadas (1997 y 2002), Kosovo, crónica de la deportación (1999), Niños de la guerra (2000), La caravana de la muerte. Las víctimas de Pinochet (2002), Latidos del tiempo (2004), junto al escultor y artista plástico Ricardo Calero y Sierra Leona, guerra y paz (2005).

Ha recibido los premios Cirilo Rodríguez, Club Internacional de Prensa, Andalucía de Cultura, Derechos Humanos de Periodismo, Liber Press, Javier Bueno. Las instituciones aragonesas le han concedido la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal y la Medalla al Mérito Profesional, además de nombrarle hijo adoptivo de Zaragoza. Es enviado especial por la paz de la UNESCO desde 1998. Y acaba de ser nombrado Premio Nacional de Fotografía.

gervasio sánchezNace usted en Córdoba en 1959. ¿Algún recuerdo de su infancia que marque posteriormente su futuro como periodista?

Yo nací en Córdoba, pero a los dos años nos marchamos ya para Barcelona, que es dónde se desarrolló principalmente mi infancia. Hace muy poco tiempo hice el trayecto Zaragoza-Córdoba en el AVE en menos de tres horas. Esto me recordó un viaje larguísimo en tren de Barcelona a Córdoba, un viaje de más de 24 horas y en el que fui gran parte del viaje mirando por la ventanilla.

Además, me gustaban muchos los sellos, era como el lugar dónde uno reflejaba la abundancia de países del mundo en aquel momento. Creo que pudo marcar un poco mi idea de hacer periodismo. Cuando yo era muy pequeño decía “yo quiero viajar, yo quiero viajar” y quería ser periodista o piloto.

1984, es decir, 25 años más tarde le encontramos ya como licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. La sensación de muchos recién licenciados en Periodismo en el momento que empiezan a trabajar es que lo aprendido en la Universidad no ha sido suficiente. ¿Tuvo esa sensación?

Las carreras de Periodismo no están estructuras con la fortaleza y preparación que deberían estar. En general, muchos profesores de la Universidad son personas que hacen otro tipo de trabajo, que tienen las clases como un extra salarial. Esto es un error como una catedral. Están mal ejecutados todos los planes de estudios. Es una cuestión que habría que mirar muy bien porque si no las Universidades se acaban convirtiendo en una fábrica de parados y de desilusionados como ya ocurre.

Habría que saber mezclar bien la teoría con la práctica. Todos echamos de menos la práctica en el transcurso de la Licenciatura. El anecdotario no sirve más que para confundir a los jóvenes y para idealizar un oficio que es muy complejo. Un periodista de referencia tiene que tener un currículo impecable.

Yo recuerdo que cuando estudié Periodismo tuve muy buenos profesores, pero casi ninguno en Periodismo. Tuve buenos profesores en Historia, en Psicología, en Política, en Cine, pero muy pocos en Periodismo. Tuve un gran profesor, que era uruguayo, lo tuve dos años por suerte, todavía sigue dando clase. Sin embargo, de los aproximadamente 23 profesores que calculo tuve en la carrera, al menos a 15 no los recuerdo, algo que significa mucho.

¿Cuándo cómo comenzó a sentirse periodista? ¿Antes, durante o después de la carrera?

Yo quería ser periodista desde muy joven. Con 15 años era el único que iba al Instituto con un diario en la mano. Esto hoy en día sería impensable, ya que los jóvenes no leen periódicos, argumentando que lo hacen en Internet, pero es muy preocupante porque realmente no lo hacen. Yo durante la carrera leí muchísimo, indagando en todo tipo de lectura y formándome.

Volviendo a la pregunta, mis ganas de ser periodista eran tan fuertes que cuando acabe el COU me fui a la “mili” de voluntario dos años y eso no cambió mi objetivo: cuando terminé esa experiencia me fui a hacer Periodismo a Barcelona.

Todas las referencias que aparecen sobre usted afirman que desde entonces ha sido periodista independiente.

Yo jamás he trabajado en plantilla de un medio. Sí que he podido trabajar más estrechamente con algunos medios, como es el caso de Heraldo de Aragón, pero siempre como colaborador, no como fijo. Yo he impuesto una norma: renovar cada año. Creo que es muy valioso saber que un diario cuenta contigo porque tu trabajo es bueno. Es un listón: si no funciono, me voy. En cada medio que trabajo, cobro lo que trabajo, nada más.

Además hay que ser consciente de la dificultad del sector. Yo no hago radio, escribo y hago fotos porque sea masoquista, si no que porque para ser periodista y tener una vida “decente” hay que trabajar muchísimo y enfrentarse a muchas dificultades. Esto lo supe desde un principio.

También hay que luchar por mejorar las condiciones de la figura de los colaboradores, ya que hay medios de comunicación consolidados y no consolidados que pagan una auténtica miseria. Pagan vergonzosamente.

Esas referencias le etiquetan como “reportero de guerra” o “periodista de conflictos” o “corresponsal de guerra”…

No me gusta la etiqueta de corresponsal de guerra ni ninguna parecida, no la uso nunca. Soy periodista, o fotoperiodista, que sí estoy especializado en conflictos armados, pero vale. He estado con gente que utiliza la etiqueta de “corresponsal de guerra” y no los he visto en un conflicto más que de paso.

Además por respeto a un montón de periodistas, cámaras, fotógrafos que han muerto en conflicto, hay que ser menos “utilitarista de la terminología”. Periodista de guerra lo dejamos para el que haya estado 40 o 50 años en la guerra.

En definitiva, nunca me ha gustado esta terminología ni la guerra. Odio la guerra. No me gusta estar en ella. Si tuve de joven cierta excitación por conocer cómo era una guerra la perdí rápidamente.

elsalvadorVolviendo a su recorrido, nada más terminar la Universidad comienza su experiencia en conflictos armados marchándose a Centroamérica.

La razón es muy sencilla: entré a formar parte de Amnistía Internacional en el año 83, cuando estudiaba cuarto de Periodismo en Barcelona. Leí un anuncio en la prensa y acudí, entonces Amnistía no era lo que es ahora ni mucho menos.

Nada más llegar el secretario del grupo me ofreció la posibilidad de encargarme de todos los temas de Centroamérica. Me pusieron encima de la mesa una pila de dossieres de casos de violación de derechos humanos en El Salvador y Guatemala y me pidieron que hiciera un informe. Así que comencé a leer y a subrayar y me quedé muy impresionado con todo lo que leía.

Así que cuando acabé la carrera de Periodismo lo primero que hice fue volar hacia El Salvador y Guatemala para ver con mis propios ojos todo lo que había leído.  Digamos que esa fue mi primera experiencia.

Después de eso han llegado conflictos en la antigua Yugoslavia, en África, en Asia y en América Latina de nuevo. En definitiva, una experiencia que abarca prácticamente todo el mundo. ¿Ha pasado miedo?

He vivido momentos muy duros y desagradables. Pero no me gusta hablar de esto. Prefiero hablar de lo que pasa. Creo que hay demasiados compañeros que hablan demasiado de ellos mismos y no tanto de lo que realmente ocurre en los lugares dónde estamos.

De acuerdo. Y después de esos momentos que usted cita, ¿cómo afronta uno su vuelta a casa? Su vuelta a la “vida normal”.

Es difícil, mantener una vida normal y una vida anormal (que sería la de los conflictos), la balanza anímica siempre está sobresaturada por un lado. Pero es lo mismo que le puede pasar a un médico acostumbrado a amputar o a un abogado acostumbrado a recibir casos de maltrato, por ejemplo. En el fondo lo importante es que tú tienes que buscar la manera de equilibrar tu balanza de sentimientos.

Continuará…

5/11/2009 Escrito por » Comentarios desactivados en Gervasio Sánchez (I)