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Un alegato contra la indiferencia…

…y a favor de la insurrección pacífica. Esa es la matización que lleva la portada de ¡Indignaos!, un llamamiento en forma de libro minúsculo (apenas 30 páginas) que tiene como autor a Stpehane Hessel, diplomático francés que formó parte del equipo redactor de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Su currículum y experiencia vital es tan importante que parece más razonable consultarla con detenimiento. Hessel, entre otras muchas cosas, formó parte del Consejo Nacional de la Resistencia en Francia y basa la idea de su alegato en que la clave de precisamente aquel movimiento de Resistencia francesa fue la indignación.

PILARES DE LA RECONSTRUCCIÓN FRANCESA

Hessel explica al comienzo de su obra que cuando el Consejo Nacional de Resistencia inició la reconstrucción de Francia se establecieron lógicamente algunos pilares como los siguientes:

  • La Seguridad Social
  • Una jubilación digna
  • La nacionalización de bancos y fuentes de energía
  • Verdadera democracia económica y social.
  • Prensa libre (con respecto al Estado, los poderes económicos o influencias extranjeras)
  • Educación sin distinción

Precisamente todo aquello que costó tantísimo conseguir es lo que hoy pende de un hilo según el autor.

FACTORES DE HOY EN DÍA: EL PODER DEL DINERO, LA QUIEBRA DE LOS VALROES HUMANOS Y LA SITUACIÓN DEL PLANETA

Hessel analiza cuáles son algunas de las características negativas del sistema actual, comenzando por el valor del dinero: “El poder del dinero nunca ha sido tan grande, insolente, egoísta con todos. Nunca había sido tan importante la distancia entre los más pobres y los más ricos, ni tan alentada la competitividad y la carrera por el dinero”.

También ve dos claras líneas sobre las que habría que trabajar la sociedad si quiere cambiar algo:

  • La diferencia entre los pobres y los ricos
  • Los derechos humanos y la situación del planeta

RESPONSABILIDAD Y MOTIVOS

Hessel también acude a grandes filósofos durante su alegato. Por ejemplo, a la hora de establecer responsabilidades: “Sois responsables en tanto que individuos” sostenía Sartre. Hegel por su parte interpreta que la larga historia de la humanidad tiene un sentido: es la libertad del hombre que progresa etapa por etapa, nos cuenta Hessel.

Y llega a un punto clave: Las razones para indignarse son hoy más complejas de encontrar: “Vivimos en un mundo de interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar”.

EL CASO DE PALESTINA

En su condición de diplomático, Hessel ha viajado junto con su mujer en varias ocasiones a la franja de Gaza, para estudiar y conocer el conflicto de Israel y Palestina. Uno de sus viajes se produjo después de la Operación Plomo Fundido. Se trata éste de un caso que le ha enseñado mucho, más allá de la injusticia manifiesta que cree se está cometiendo con los gazatíes.

Hessel habla de la no violencia como porvenir. Esperanza versus exasperación. Y vuelve a citar a Sartre para traer una interesante reflexión sobre la violencia: “Reconozco que la violencia, cualquiera que sea la forma bajo la que se manifiesta, es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable puesto que estamos en un mundo de violencia. Y si es cierto que el recurso a la violencia contra la violencia corre el riesgo de perpetuarla, también es verdad que es el único medio de detenerla”. Eso sí, para acabar insistiendo en que, aunque en determinados la violencia pueda llegar a ser entendible, jamás podrá el el camino ni la opción correcta.

¿CÓMO CONTINUARÁ EL SIGLO XXI?

Hessel reconocer grandes avances en la segunda parte del siglo XX con la descolonización, el final del apartheid, la caída del muro de Berlín o la destrucción del Imperio Soviético. Pero cree que el comienzo de siglo XXI ha sido un desastre motivado, entre otros factores, por el 11-S, el papel de G.Bush como presidente de EE.UU y sus decisiones, la crisis económica y nulos cambios en las políticas de desarrollo planteados como consecuencia de la primera, así como el poco o nulo compromiso ante los problemas medioambientales.

Finaliza el autor, a pesar de lo recién citado, haciendo un llamamiento a la esperanza, al movimiento, a la indignación como vía para cambiar las cosas, aplicando probablemente esa filosofía hegeliana antes mencionada y creyendo que al final de las etapas de libertad del hombre, éste será capaz de alcanzar una verdadera democracia. Previa indignación, claro.

Fuente de la fotografía: cretinolandia.blogspot.com

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