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Everything is possible in India

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Durante meses hemos estado en elmundodewayne.es siguiendo el viaje que Al-par-gateando (Esther y Gerardo) han realizado por la zona de India. Un trayecto apasionante que nos han contado con todo lujo de detalles en forma de brillanets crónicas. Por ello, se han ganado a pulso estar en este resumen de lo mejor del MW en este agosto. Después de las vacaciones, más viajes!

Ratas merodeando en el templo

Bajo este lema, nos adentramos a conocer uno de los departamentos más visitados, fronterizo con Pakistan: Rajasthan. El trabalenguas de nombres y ciudades ha dado comienzo en este instante… Gracias a su capacidad innata de vendedores, sin saber como, nos encontramos contratando un tour por esta región en coche durante 13 días, “incluyendo el tren Agra a Varanasi, amigos“.

Bueno, una manera cómoda de adentrarnos en lo desconocido y la verdad es que lo más incómodo de todo es el servilismo con el que te trata la gente relacionada con los negocios… Ah! y el idioma! que antes de pronunciar ni una sola palabra, ya puedo notar como arden mis mejillas de vergüenza sin atinar a construir una frase, cuando de pronto descubro que muchas veces los indios aun saben menos inglés que tú. ¡Menos mal que a gesticular no nos gana nadie!

Bikaner fue nuestra primera parada para visitar el popular templo de las ratas, que son consideradas sagradas, por lo que se ha construido una serie de rituales en torno a ellas, en las que incluyen cánticos, inciensos, darles de comer… y entrar descalzos. Las ratas, lejos de estar bien cuidadas, campaban a sus anchas con aspecto enfermizo sobre un suelo repleto de pis y mierdecillas diminutas…evidentemente no entendimos nada, pero la devoción con la que aquellos creyentes oraban consiguió convencernos de que no era ninguna broma.

Jaisalmer, la ciudad dorada, se sitúa en medio del desierto presidida por un grandioso fuerte. Los camellos son el principal medio de transporte para cargas y personas, como un vehículo más se entemezclan en las carreteras. Su paso es sosegado, su altura espectacular y sus ojos desproporcionadamente grandes para su cara, tienen unas voluminosas pestañas que utilizan como pincel. En sus creencias representa el amor.

Buscando un lugar tranquilo en algún punto alto de la muralla desde el que disfrutar del atardecer, descubrimos la cantidad de vida que se desarrolla en los tejados de las casas: las mujeres lavan o cocinan mientras los niños corretean haciendo volar sus cometas inundando el cielo de colores que vienen y van… parece un auténtico laberinto de complicidad cuando observas que casi todos los tejados están unidos y puedes caminar de uno a otro con toda libertad apareciendo en la otra punta del pueblo sin bajar a la calle. De pronto un indio y su hermano inician una conversación banal en la que no pueden faltar los clásicos “where ar you from?“, “what’s your name?“,  ”First time in India?“,  ”Do you like it?“,  ”Which job in Spain?” blablablabla…

Esperas que en algún momento te ofrezcan el artículo que pretenden venderte, intentas no mostrar excesivo entusiasmo ni asombro cuando revela que su oficio es la joyería y que su padre entró en el libro Guiness de los Records por su increíble habilidad para tallar la plata con minúsculos detalles, así como, por ser capaz de pintar en un grano de arroz no se cuantas mil palabras. «Ya está, ahora querrá que compre algún anillo, ¡Esa es su interesada amabilidad!» – piensas. Pues no, te desarman cuando te ofrecen entrar en su tienda para probar la tan clásica bebida india como es el Chai (té negro con ginger y leche) y allí descalzos, como no, comenzamos a conversar y bromear durante horas. Ellos nos daban a conocer su cultura, nosotros la nuestra y todos aprovechabamos la ocasión para practicar inglés.

Nos contaron que los matrimonios aquí son concertados por los padres. Poco a poco, las tradiciones van siendo más flexibles y hoy es posible conocer a la mujer con la que vas a casarte antes de la boda. Los Rajput, que no entendimos bien si era un casta o o una vertiente del hinduismo, abundan principalmente en Rasjasthan. Las mujeres se caracterizan por sus saris de colores con las que deben cubrir su rostros en presencia de cualquier varón mayor que su marido como signo de respeto, y nunca deben dirigirle la palabra. Tras el matrimonio se incorporan a la familia del esposo viviendo todos bajo el mismo techo; por lo que pueden llegar a formar familiar muy numerosas cuando hay muchos hijos varones.

También nos explicaron que la vacas son unos de los 36.000 dioses hindúes y consideradas la segunda madre de los humanos. Conviven con ellas en las ciudades y cuando se lo pueden permitir les dan de comer ya que la atención que les prestan repercute en mejorar su Karma (destino). Si en esta vida no responden con un buen comportamiento, en su otra vida se reencarnaran en otras castas inferiores o en animales. La adoración a las vacas es tal que, por ejemplo, en una ocasión la muerte repentina de varias de ellas por comer un cultivo de un hombre que usaba productos químicos supuso una huelga general que duró lo que tardaron en ajusticiar al pobre agricultor.

Por último, en la ciudad dorada, sucumbimos a un paseo en camello por el desierto viendo el atardecer y durmiendo en mitad de las dunas. Nos llamó especialmente la atención ver a un grupo de mujeres extrayendo agua de los pozos y regresando al poblado con los cántaros llenos sobre sus cabezas: igualito que El libro de la selva cuando Mowgli espía a los humanos. Muchos de los camelleros eran niños, como por ejemplo, el de Gerardo que con tan solo 10 años dirigía diestramente al animal 10 veces más grande que él.

Jodhpur, bautizada con el nombre de la ciudad azul por ser el color predominante de las casas, fue una fugaz visita al barrio viejo que no era más que una pequeña copia de Old Delhi, donde puedes conseguir en los mercados un amplio abanico de especias a cual más picante.

Udaipur, la ciudad del lago, se caracteriza por sus pinturas naturales extraídas de las rocas sobre telas de seda, piel de camello o marfil elaboradas al mínimo detalle con pinceles de pelo de ardilla los más finos y de pestaña de camello los más gruesos.  De casualidad, dimos con un muchacho de 18 años que amablemente nos mostró la ciudad y con ilusión nos contaba que estudiaba historia e inglés. Parecía encantado de poder ser nuestro guía y resolver nuestras dudas sin pedir nada a cambio más que nuestra compañía. Es sorprendente que los hombres en la India pueden mostrar su cariño abiertamente y sin ningún pudor y es común ver a dos hombres de la mano o agarrados como signo de amistad. Pues más sorprendente fue cuando al despedirnos de Sandeep nos confesó emocionado «you are my first foreing friends, please, don’t forget me» (Sois mis primeros amigos extranjeros, por favor, no me olvideis) y agarró a Gerardo de la mano mientras nos acompañaba por última vez al alojamiento. La cara de Gerardo no tiene precio. Yo no pude más que dejarlos avanzar porque temía soltar una carcajada, hasta que rápido y ávido encontró una excusa para soltarse sin ser descortés señalando un objeto al azar con la mano. He aquí un claro ejemplo de un choque cultural.

En esta ocasión lo más llamativo era el sistema de aseo y lavandería de la gente más pobre, que aprovechaba las orillas del lago independientemente de la escadalosa suciedad que allí había, a falta de algo mejor.

Segunda parte de Everything is possible in India.

Los viajeros: Esther y Gerardo.

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