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Guerra de lenguas

España habla más alto que nunca. Cada comunidad autónoma con lengua propia se ha visto ahogada en una serie de medidas polémicas que han llenado las bocas de todos. El idioma, es cosa de cada uno.

El pasado 14 de julio el Senado aprobó la solicitud de los partidos nacionalistas de utilizar las lenguas oficiales en cada comunidad en la Cámara y la bomba dialéctica estalló. A partir de 2011 en el Senado cada uno podrá debatir en su lengua oficial. Traducido en cifras esto supondrá alrededor de 750.000 euros anuales ya que el Senado, también, ha aprobado el uso de pinganillos para los presentes para que así todos puedan entenderse. Un gasto innecesario para muchos, pero un derecho obligatorio para otros.

La Unión Europea no ha llegado tan lejos. El Parlamento Europeo frenó la propuesta de CiU y denegó la oficialidad a nivel europeo del euskera, gallego y catalán –el valenciano quedó excluido y el PP de Valencia no tardó en expresar sus quejas-.

Cuestión de recelos o, nuevamente, de derechos como ciudadanos, esta vez europeos, ya que desde CiU se pretendía que estos dialectos estuvieran a la par que el gaélico, lengua oficial en la UE por el hecho de serlo también en Irlanda.

EL PAPEL DE LAS ADMINISTRACIONES

Volviendo a España, los Ayuntamientos han hecho uso de sus competencias para realzar su lengua. Por ejemplo, el gobierno de Francisco Camps subvenciona con 1.000 euros a aquellos empresarios que promocionen el valenciano.

Los requisitos son sencillos y aparecen publicados en la Generalitat: los rótulos del local tienen que estar única y exclusivamente en valenciano así como los grafismos de los vehículos de la empresa, las etiquetas de sus productos, los folletos informativos, sus guías, los datos administrativos, sus páginas web, etc. Es decir, nada de castellano.

Sin irnos de esta costa, en Valencia se están retirando los carteles de las calles en castellano para renovarlas por calles en valenciano. Es más, el ayuntamiento de Silla ofrece únicamente su página web oficial en valenciano.

Cataluña no queda exenta de medidas de este tipo. Cambiando de ámbito, la Generalitat catalana subvenciona los libros editados en catalán dentro y fuera de Cataluña. Solamente se benefician de estas ayudas las editoriales cuyas palabras son catalanas. José Montilla, destinará hasta 250.000 euros para promocionar los libros en su lengua.

LA ESCUELA

Y precisamente los centros de educación están viviendo su época de protagonismo. En Valencia, tras el conocido caso de Isabel Araceil, quien intentó matricular a su hijo en un colegio en Biar (Alicante) para recibir clases en castellano y vio su propuesta denegada, varios han sido los padres que se han quejado a la Asociación Nacional para la Libertad Lingüística de la imposibilidad de que sus hijos estudien en castellano en Valencia. ¿Derecho o ausencia del mismo?

En Galicia también viven rodeados de polémico. Vigo puede presumir de ser pionera en tener semáforos bilingües para invidentes. Ya no basta con que estén en castellano, ahora también lanzan mensajes en gallego. Sin salirnos de la comunidad gallega, en Sada las señales están exclusivamente en gallego.

Para unos estos hechos pueden ser síntomas de desunión, para otros, de reforzar una identidad y cultura propia, pero lo que está claro es que es un presente que está cambiando las formas de comunicación o, incluso, limitándolas.

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