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Yo sólo quiero ser libre

El hiyad acaba con el derecho de la educación. La joven Najwa Malha nunca fue consciente del revuelo que podía causar uno de sus varios hiyab de colores que tiene en el cajón de su armario. Ejerciendo uno de sus derechos y cumpliendo con un deseo, ha levantado el debate sobre la posible prohibición de llevar el pañuelo musulmán en clase.

Hace dos semanas Najwa fue expulsada de su instituto, Camilo José Cela de Pozuelo de Alcorcón (Madrid), por llevar el hiyad en clase. Desde entonces, la estudiante perdió varios días de clases siendo privada de un derecho y obligación: recibir la conocida Educación Secundaria Obligatoria. Esta semana comenzó de nuevo a acudir al instituto, pero esta vez con nuevos compañeros y nuevas normas, el centro Gerardo Diego, en la misma localidad, si permite a la estudiante acudir a clase co el hiyab.

Según las normas de su instituto y del 40% de centros de enseñanza en la Comunidad de Madrid, está totalmente prohibido llevar hiyad en clase. Por eso, y ante la inminente expulsión que provocaría al Consejo Escolar, cinco compañeras suyas, de origen español pero con padres marroquís, han decidido a modo de protesta entrar y salir del colegio con el hiyad puesto. El primer día en clase mantuvieron su cabello cubierto con el pañuelo, pero todas ellas fueron expedientadas. Ahora, tan solo tienen la posibilidad de caminar por el patio de su colegio con el hiyad, para evitar también su expulsión.

Pero este revuelo ha abierto un debate en toda España y una vez más ha generado el enfrentamiento entre los políticos. Los ministerios de Justicia y Educación aprueban que la joven lleve el hiyad si es su deseo. Esto ocurre en el lado socialista, porque el Partido Popular con Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, a la cabeza, se posiciona rotundamente en contra del uso del hiyad en sitios públicos como un centro de enseñanza.

La polémica se centra en la idea de coartar la libertad de expresión y religión que se encuentra en la Constitución española del 78. España es un Estado laico, pero permite la libertad de religión y, actualmente, se muestra ante los ojos de todos que esto no ocurre así.

FRANCIA PROHIBIRÁ LLEVAR BURKA EN LOS SITIOS PÚBLICOS

Quizá la inocencia de Najwa es el camino para llegar a la situación en la que se encuentra el país vecino. Francia aprobó en 2004 la prohibición del uso de elementos religiosos en escuelas e institutos públicos. Ahora, en pleno debate en España, Nicolás Sarkozy quiere prohibir también el uso del burka en plena calle.

Para el Presidente francés el uso del burka es “una ofensa a la dignidad de las mujeres”, como aseguró en una reunión en el Consejo de Ministros. Por ello, está preparando un proyecto de ley que será presentado el mes que viene y por el cual se prohibirá el uso del burka en cualquier espacio público del país.

Esta intención de Sarkozy no es nueva, sino que desde 2009 lleva detrás del Consejo de Estado para poder prohibir el uso de esta prenda en la calle. Un tema delicado para el Consejo Francés que considera que no debe prohibirse esta prenda en todos los espacios públicos, sino en lugares como colegios, hospitales, tribunales o similares.

Este asunto no es tan delicado para la Comisión de Interior de la Cámara de Diputados de Bélgica ya que el 31 de marzo de este mismo año aprobó por unanimidad una proposición de ley para prohibir el uso del velo islámico en los espacios públicos. La explicación de la Comisión no era otra que evitar prendas que impidan la identificación de las personas en espacios públicos. Esta propuesta tiene que ser aprobada ahora por la Cámara de Diputados y el Senado.

EL CONSEJO DE EUROPA NO APOYA LA PROHIBICIÓN

El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, hizo público el mes pasado su negativa respecto a la iniciativa francesa de prohibir el uso del burka. «Las mujeres deberían ser libres para elegir cómo visten, sin interferencias de sus comunidades ni de las autoridades», aseguró el comisario en el Día Internacional de la Mujer. Es más, Hammarber duda de que está prohibición sea «compatible con la Convención Europea de Derechos Humanos».

EL DEBATE ESTÁ EN LA CALLE

Mientras Francia se encuentra dividida entre los que aprueban el proyecto de Sarkozy y los que no, en España está empezando a ocurrir lo mismo. Unos hablan de derecho de libertad religiosa y otros insisten en que “los que vienen de fuera, se acostumbren a nosotros”. Pero, ¿por qué si uno puede llevar un crucifijo colgado del cuello, ellas no pueden llevar su símbolo religioso, el hiyad?

Fuente de la fotografía: elmundo.es

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