Articulo Destacado »India »La Posada »

Naturalmente que también hay naturaleza

Etiquetas: ,

Bangladesh, Bután y Nepal, como si de tres afluentes se trataran, desembocan en un mismo río: la India, West Bengal. Nos dirigíamos hacia un punto multirracial teñido por las culturas adyacentes. Una ventana a los países vecinos a los que no llegamos a cruzar. Fuimos allí de casualidad debido a un cambio de planes repentino, al enterarnos de que en Gomia el contacto que nos esperaba había salido del país por una enfermedad.

Entre New Jalpaiguri y Siliguri teníamos nuestro campamento base para los dos próximos destinos: Darjeeling y Jaldapara. Jaldapara Wildlife Sanctuary es una especie de parque natural famoso por albergar tigres y rinocerontes de un cuerno (¿acaso existen con más?). Nos picó la curiosidad, o tal vez la nostalgia de la abundante naturaleza sudamericana, y nos informamos de cómo llegar.

Lo primero, uno nunca se puede fiar de la respuesta que obtenga a sus preguntas, en varias agencias nos aseguraron que no había transporte público para llegar hasta allí, que debíamos reservar alojamiento, etc.

Un total de 8000 rupias para dos días y una noche (unos 123 euros), obviamente, no nos conformamos con esta supuesta oferta y seguimos buscando hasta dar con la estación de autobuses de Siliguri donde encontramos uno a Madarihat, a 8 km de Jaldapara, por 64 rupias cada uno. A modo de curiosidad, añadiré que el plan alternativo con comidas incluidas nos costó 2600 rupias (40 euros), sin comentarios.

Al caso, nos adentramos en aquella selva montados sobre un elefante en busca de otros animales salvajes. Vimos ciervos, jabalíes y pavos reales, pero el animal estrella por excelencia fue el rinoceronte de un cuerno que tuvimos la suerte de encontrar. El elefante campaba a sus anchas saltando los riachuelos como simples charcos, arrancando la rama de los árboles como regalices de palo… y de pronto, se plantó en una estepa teñida por los primeros rayos del sol, un mágico paraje que me evocaba más a la idea que tengo de África que la que tenía de la India. Casi sin darnos cuenta, topamos con un rinoceronte que nos miraba atónito con la boca llena de hierbajos, como si hubiera sido pillado in fraganti. A mi me recordó a uno de esos dinosaurios de Jurassic Park. La verdad, es que ver animales tan grandes en su hábitat natural es una cosa que no puede dejar de impresionarte.

Cerca de Madarihat está Jaigon, a twin city, una ciudad con dos nacionalidades: la mitad India y la mitad butanes, separadas por la frontera. Indios y bangladeshíes pueden pasar libremente a Bután, sin embargo, el resto de extranjeros pasan 140 euros diarios por la visa, al parecer una medida proteccionista para conservar su cultura.

Nosotros, promovidos una vez mas por la curiosidad, no perdimos la esperanza de cruzar gratis. Primero, haciéndonos los despistados, luego con un chaval indio que se ofreció a enseñarnos otra frontera menos transitada haciéndonos los seguros.  Por último, no rebajamos a la suplica con desparpajo “Solo una hora, dar una vueltecilla por Bután y volver.” No hubo manera, aquellos guardas que cubrían sus boca con mascarillas y vestían con el tradicional kimono butani, calcetines de vestir hasta la rodillas y zapatos de cordones, se negaron en rotundo. Incluso me atrevería a decir que uno de ellos sonrió, pero esos ojos achinados son difíciles de leer. Bueno, bajo el lema “Al menos lo hemos intentado“, paseamos por Jaigon donde los rasgos y costumbres hinduistas se mezclan con los rasgos achinados y la tradición budista. Las caras, los trajes, el idioma, las letras y hasta los números eran diferentes. En general, más chinos que indios, diría yo.

Entre tanto, nos perdimos como es habitual en nosotros, y que gran don el nuestro, porque dimos a parar en una fiesta del dios Shiva. Nos recibieron con miradas de asombro y nos acogieron calidamente pintándonos el signo de om en la frente, mostrándonos el pequeño templo, dándonos chai y una bolsa de fruta con plátanos y uva. Todo el mundo sonreía y nadie nos pidió nada. Por fin, sentimos de nuevo un sincero agradecimiento por su humilde trato.

VIAJE A DARJEELING

Desde Siliguri, una vez más, partimos hacia las montañas donde se esconde Darjeeling, conocido por los cultivos de unos de los mejores tés del mundo y por conservar uno de los pocos trenes a vapor que quedan, el histórico Toy Train (que por supuesto, cogimos). Ahora es Nepal, el país con el que hace frontera esta región de la India y tal es su influencia que ha surgido un sentimiento de independencia representado por el estado de Gorkhaland, por él sus gentes luchan con el afán de obtenerlo algún día.

Hace frío, ya no hay vacas, y la suciedad es menor. La carga ya no la llevan sobre la cabeza cual equilibrista, sino colgada sobre ella y apoyada en la espalda (¿podría ser por qué aquí hay muchas cuestas pronunciadas?, nos preguntamos). Y las caras son muy distintas: un híbrido entre chino y nepali.

La colina del tigre, antes del amanecer, es la excursión más solicitada. Desde allí, las nubes se despliegan como una alfombra algodonosa bajo los pies. La cordillera del Himalaya destaca sus picos de más de 8000 metros: el más cercano y tercero más alto del mundo, el Kanchenjanga; en el fondo y como un niñito escondido, el Everest asoma la punta nevada desde Nepal, a esa distancia nadie sospecharía que es la montaña más grande del mundo (8848 metros).

Congelados de frío, esperamos, el sol aparece, la gente aclama, él lo tiñe todo de naranja. Es un cuadro dinámico y nosotros estamos dentro. Mi amigo Adrián, con quien trabaje este verano en un sueño común, duerme al otro lado de las montañas: ¡Hola Adrián!, pero él no me oye.

Escapamos del frío y bajamos a Calcuta, la ciudad de la madre Teresa, la ciudad de las misiones…

Los viajeros: Esther y Gerardo.

Síguenos en:

Al-par-gateando

También te puede interesar...

  • He aquí un resumen del recorrido por India y una mención a todos aquellos detalles que nos dejamos en el tintero. Quizás la forma mas efectiva de detectar a un indio sea mediante una sencilla p ...

  • Seguimos nuestra ruta descendente, paso a paso: todavía quedan muchos kilómetros para Kerala, y menos días para que expire nuestro visado. La primera paradita fue en Mysore, un “llego, pico, mato ...

  • Durante meses hemos estado en elmundodewayne.es siguiendo el viaje que Al-par-gateando (Esther y Gerardo) han realizado por la zona de India. Un trayecto apasionante que nos han contado con todo l ...

Comments are closed.