La 82. ª edición de los Oscars ya ha pasado, la batalla entre el cine de gran presupuesto y el de “bajo presupuesto” se ha librado, siendo vencedora, en esta ocasión, la pequeña producción, “En tierra hostil”.
A lo largo de las siguientes semanas repasaremos algunas de las películas triunfadoras en la 81.ª edición, un año marcado por las adaptaciones literarias; Revolutionary Road, El curioso caso de Benjamin Button y The Reader. También analizaremos Mi nombre es Harvey Milk, película que le valió el oscar como mejor interprete masculino a Sean Penn, uno de los mejores actores del panorama actual.

Revolutionary Road está dirigida por Sam Mendes, director que ya mostró las miserias de la American way of life en la oscarizada, American Beauty. En esta ocasión, la ubicación temporal de la trama se sitúa en los años 50, una apacible y aburrida urbanización es la ubicación espacial y los protagonistas, una pareja que se ve sometida a una rutina para la que, desde luego, no estaban preparados.
Leonardo DiCaprio y Kate Winslet dan vida a la pareja en cuestión, ambos llevan a cabo un ejercicio de interpretación perfecto. Leonardo DiCaprio ha sabido salir (ya lo hizo hace mucho tiempo) de la etiqueta de actor adolescente, sus facciones se han endurecido y sus maneras de interpretar también. Se ha convertido en actor fetiche de Scorsese, además de ser uno de los mejores actores que discute en pantalla. Kate Winslet puede hacer lo que quiera, ruede comedia o ruede drama da igual, es simplemente brillante.
La pareja protagonista se ama, se quiere y todas esas cosas propias de las parejas, pero sin darse cuenta, se adentran en una rutina y en una vida con la que no comulgan en absoluto. Una casa a las afueras, un trabajo absorbente y poco gratificante, y una simulación de perfección con respecto al vecindario poco sostenible y poco entendible, pues ambos dos son inteligentes, de aire bohemio, con inquietudes nómadas y artísticas pero una vez dan el primer paso (la compra de la casa perfecta) se condenan a muerte.
Sam Mendes ya demostró con Camino a la perdición que la ambientación es importante, sabe recrear atmósferas y en esta ocasión, hace lo propio con un decorado creíble, una música adecuada y unos actores reales. Parece, incluso, que ha llevado a cabo una precuela de American Beauty, en la cual presentaba a la clase media americana actual, con Revolutionary Road muestra como comenzó a forjarse este estilo de vida en los años 50.
Fuente de la fotografía: batimariolo.wordpress.com
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Una buena película, y una Kate Winslet impresionante como siempre!
sam mendes siempre es sinonimo de buenas historias y buen cine realizado !!!
…por cierto el nombre verdadero de la pelicula de sam mendes es “Camino a la perdicion”
…no “Camino a la perfeccion” hahaha
Upps, vaya lapsus! ya está corregido. Gracias.