Actualidad económica »Articulo Destacado »Economia »

¿Sanidad Sostenible? Yes we can!

Aprovechando que al otro lado del Atlántico el tema de moda es la cobertura sanitaria y que aquí en España es el caballo de batalla de la financiación autonómica, la gente de Mckinsey y Fedea han publicado un informe sobre la situación de la sanidad en España.

medico

Parece que los momentos de convulsiones son el caldo de cultivo para este tipo de estudios y que, como en su día el informe «Abril», son proclives a caer en saco roto. Y es que, parafraseando al ministro Abril-Martorell «nadie se atreve a lidiar con el toro de la sanidad«.

CLAVES PARA EL CAMBIO

El informe de Mckinsey viene a decir que hay que tomar medidas para no dejar al modelo en el oscuro sendero de la insostenibilidad y el colapso. Para lo cual propone medidas sobre las que apalancar el cambio. El ticket regulador para evitar la saturación de la atención primaria y la Urgencia (Copago de la atención y de modificación del modelo farmaceútico), la introducción de innovaciones terapeúticas que reducen el número de pruebas necesarias,  reducen tiempos de tratamiento y el uso de recursos sanitarios, transparencia en la gestión y desempeño de los centros así como incentivos a la productividad de los profesionales.

LA IMPORTANCIA DE LAS TI

Dos de las medidas propuestas, las que tienen que ver con la gestión y la productividad tienen bastante que ver con el uso intensivo de las tecnologías de la información en el ámbito asistencial. En los últimos años ha habido una inversión fuerte de las CCAA en tecnología, si bien, esta inversión no se ha traducido en un profundo cambio de los procesos aprovechando la implantación de las herramientas informáticas.

La industria se ha limitado a adaptar sus herramientas a procesos ciertamente ineficientes, manteniendo las tradicionales barreras entre los diferentes niveles asistenciales, el objetivo era el «hospital sin papel» y no «la organización eficiente», los gestores tampoco han sabido/querido involucrar a los profesionales de las organizaciones sanitarias en procesos de cambio, en busca de la excelencia y la máxima calidad asistencial.

Otra de las recomendaciones es apoyar el uso de la sanidad privada para descargar las consultas y los centros de atención primaria públicos, si la industria responde a este estímulo empezaremos a ver iniciativas para fomentar la «portabilidad» de la historía clínica electrónica de los pacientes, entornos colaborativos público/privados para garantizar la disponibilidad de la información clínica del paciente y no perder así calidad asistencial independientemente de donde se le presta atención.

No puedo acabar sin comentar el tema del copago en la asistencia, y no es que no estemos «copagando» ya las visitas al centro de salud, a base de impuestos directos e indirectos, vease el céntimo sanitario en la Comunidad de Madrid. La realidad es que parece que como buenos españoles, el hiperabuso de lo «gratis» es uno de nuestros deportes favoritos. Por lo que estoy seguro que un copago testimonial reduciría niveles de ocupación, acompañado de otras medidas como las «facturas sombra», que suponen dar al ciudadano un detalle el coste de las prestaciones que se le han realizado para que sea consciente de lo que realmente cuesta el servicio. Así luego nos pensaremos muy mucho el ir sin ningún tipo de seguro a paises sin cobertura universal como Estados Unidos, donde un proceso de intervención quirúrgica por apendicitis puede rondar los 30.000 $.

Fuente de la fotografía: http://www.tele-salud.com/images/medico_laptop.jpg

También te puede interesar...

  • Desde hace unos días sigo  las aventuras y desventuras de dos médicos madrileños, ambos médicos de familia, ambos de apellido Casado. Además de estas coincidencias, ambos tienen blog y por supuest ...

  • El despido es quizás la primera preocupación de los españoles en periodos de crisis.El proceso traumático por excelencia en las relaciones laborales y, más aún, cuando es gestionado "de aquella ma ...

  • Así estamos, todos, pero empezando por quiénes toman las decisiones y siguiendo por los que no movemos demasiado para cambiarlas. Lejos, lejísimos estamos de cumplir uno de los Objetivos del Milen ...

3 Comentarios

    • Josemi
    • el 24/11/2009 a las 11:19 am

    Siempre he pensado que en urgencias habría que pagar algo, aunque sea algo simbólico, simplemente para evitar lo que ahora ocurre, que muchos van a urgencias o al médico porque sí. En Alemania, por poner un ejemplo que conozco, hay que pagar por ir al médico o urgencias (creo que 10€). Si hay que volver en los siguientes 3 meses no hay que pagar de nuevo. Lo de las facturas sombra me parece una idea buenísima.

    Respecto a una sanidad sostenible económicamente, hay que intentarlo por todos los medios. Pero no olvidemos que es un servicio público y debe primar lo social sobre lo económico. No se puede negar un centro de salud a una comarca poco poblada argumentando que no sale rentable económicamente. Pero eso no quita para que haya que evitar derrochar el dinero de nuestros impuestos.

    • ene
    • el 3/12/2009 a las 12:52 pm

    La mayoría de las situaciones de saturación de servicios asistenciales públicos se solucionaría con dos vías claras, y, que además, no pisotearían el prinicipio de equidad y, con ello, el concepto de la salud como derecho universal.

    Una promoción de la atención primaria y un empoderamiento de los centros de salud, con una educación sanitaria de la población acorde. Desviar la demanda asistencial a la atención primaria, cuyo coste es infinítamente menor, dejando la atención hospitalaria para lo que ésta fue concebida en su origen da lugar a un sistema sostenible y, además, equitativo.

    Los avances tecnológicos son como el vino, no están mal si los usas con moderación. Un abuso de estas nuevas técnicas producen un incremento exponencial del coste del acto asistencial, que lógicamente lleva a un sistema insostenible. La realidad que nunca se aborda (porque políticamente supone perder votos y porque la presión empresarial es mucha) es la verdadera necesidad de estos avances en muchos casos. El desconocimiento de y la publicidad sobre los profesionales (y derivado, la educación que imparten en las facultades) lleva a un abuso sistemático de los avances tecnológicos y, como es lógico, el abuso no es sostenible.

    Sin embargo, todo esto es complicado. Una población bombardeada con mensajes de medicalización, una población general que concibe el sistema sanitario como un servicio privado en el que «el cliente siempre lleva la razón» y se empodera el individualismo, unos políticos dedicados a hacer campañas electorales de 4 años incapaces por ello de tomar medidas drásticas, unos profesionales influenciados por el mundo farmacéutico que cada día cobra un papel protagonista en la formación de los mismos, consiguiendo una vía de influencia poderosísima sobre estos profesionales…

    Mucho se opone a conseguir un sistema público y sostenible, pero si realmente queremos seguir defendiendo un sistema realmente (quasi)universal como el nuestro, propuestas como las del artículo no tienen cabida alguna.

    (por cierto, el copago favorece la concepción del sistema como un servicio privado, prima justamente esa visión individualista, discrimina el acceso a la atención sanitaria al sector más empobrecido de nuestro ámbito y, por definición, contradice el principio de equidad definitorio de un sistema público)

    • Fbayon
    • el 3/12/2009 a las 11:45 pm

    Ene, estoy de acuerdo contigo en algunos aspectos. Pero el copago no es una medida de financiacion del sistema, ya lo financiamos todos con impuestos, incluidos los directos como el centimo sanitario de la gasolina en la comunidad de Madrid (donde pagan lo mismo los ricos que los pobres) eso no discrimina?, el copago, como las facturas sombra, son una medida para concienciar a la sociedad del uso responsable de los recursos (de que tienen un coste). Porque resulta que en España parece que cuando las cosas son «cuasi gratis» o no hay percepción de coste se pueden desperdiciar (empezando por el agua)
    Los políticos, pues que te voy a decir, cortoplacismo, cortoplacismo y cortoplacismo, más lucha por la poltrona.
    El tema de la tecnología, pues hombre, tanto referida a avances en cirugías, técnicas laparoscópicas y cirugías minimamente invasivas reducen el tiempo de estancia, el postoperatorio y las complicaciones postquirúrgicas, si esto es lo que hay que usar con moderación… esto habría que usarlo de forma generalizada, pero igual no todos los profesionales están preparados para asumir nuevas técnicas.

    La realidad es que lo público es demasiado ineficiente, lo que no quita para que esté totalmente a favor de la sanidad pública y universal (hasta un punto claro), porque el turismo sanitario existe en España, aquel ciudadano americano corriendo delante de las urgencias del Ramón y Cajal para provocarse un infarto y que le salga gratis el bypass, el marcapasos, y el tratamiento de su dolencia que en su país le iba a costar un pico, y que aquí, la pagamos entre todos los españolitos de a pie.