La Posada »México »

Como escapar del aeropuerto de Cancún (I)

Etiquetas: ,

“Taxi, taxi, taxi”, gritan varios hombres apostados en la salida de la estación. “taxi, taxi, hotel”, queda su eco y el golpe seco del silencio a la espalda. Enfrente, la avenida Tulum y la plaza con el monumento a Zapata, la acera está caliente y el sol quema. Hemos llegado a Cancún. Buscamos un puesto donde comer algo, en la zona centro, hay varios bares con cócteles de camarón, grandes empanadas, quesadillas, cebiche,  cochinita al pil-pil y la famosa sopa de lima.

Cancún

Varias personas caminan en shorts, hay unos cuantos establecimientos de Internet y de renta de autos, más allá se anuncia una calle de antros de nombres escapistas, una plaza con cine al aire libre y el mercadillo, pulcro, vacío, dispuesto el aire acondicionado para la masa de turistas que este año no terminan de llegar.

“Tuvimos que apagar la luz hace un tiempo, porque nadie venía, ahora ya va mejor”, dice una dependienta joven y delgada. El puesto de bañadores, a su espalda, indica ofertas de liquidación.

ISLA MUJERES

¿Qué más hacer en esta ciudad sino ir a las playas de los hoteles?, nos decimos, prestas a partir hacia Isla Mujeres donde hemos oído de los amaneceres, los arrecifes y la luz del sol. Salen los ferrys del muelle de Puerto Juárez, descuento para residentes y cancunenses, apenas tarda media hora en llegar al puerto de la colonia centro. Tiene esta isla siete kilómetros de largo, sus pueblitos y sus comercios son recorridos por más taxis, carritos de golf y bicicletas. Las calles de colores del pueblo principal dejan ver bares con sofás blancos y bajos, puertas abiertas, chill-out, antros de cerveza y fotografías de cine en las paredes o restaurantes con manteles a cuadros azules o rojos que evocan, una vez más, el aroma a mar cerrado y concurrido de la isla como de Mediterráneo. Algunos de estos lugares son el Hemingway, en la calle Zazil-Ha, camino de la playa secreto, o el Poc-Na, un pequeño restaurante vinculado a un hotelito del mismo nombre en el que se organizan buenas fiestas cada día.

Si no fuese por las tiendas de abarrotes, la cumbia, las hamacas, los aguacates, el olor a tacos y dos tekilerías la isla se confundiría irremediablemente con Ibiza. Sus habitantes, como en la isla mediterranea, también son abundantes: alrededor de 13 mil residentes más visitantes. Cuatro, cinco, seis cuadras, muy pronto la colonia termina, en su malecón oeste los atardeceres son espectaculares y una hilera de departamentos acristalados se levanta delante de Playa del Norte, nutrida de arena blanca, palmeras, hamacas y puestitos con cócteles para visitantes. Es esta playa lisa y perfecta, muy diferente a la del extremo sur de la isla, donde pequeños cúmulos de arena se esconden entre rocas escarpadas, comidas por los bichos y la sal del mar. Precisamente, en este punto, frente a las olas que golpean el punto más oriental de México, se encuentran los restos de un pequeño templo maya que da nombre a la isla, ya que en él se encontraron en 1517 varias estatuillas de mujeres, seguramente representaciones de la diosa Ichel, diosa de la fertilidad. Cómo eran las embarcaciones mayas que llegaban a este enclave es un interrogante que los arqueólogo subacuáticos no han logrado, tal vez todavía, dilucidar. El buceo y el snorkel son, por cierto, una de las actividades más habituales de la región. Pueden practicarse a cualquier hora, aunque las tormentas y las ondas tropicales de temporada de lluvias dificultan la tarea. Cuando llueve, llueve a mares en la isla, roto el cielo, el alcantarillado no está preparado para dragar tantos hectolitros por metro cuadrado y minuto.

Abandonamos Isla Mujeres nos han dicho que enfrente de Puerto Morelos, entre Cancún y Playa del Carmen se encuentra uno de los parques naturales más bonitos en coral. Atrás se quedan unas estatuas contemporáneas de metal, símbolos del hueco luchando contra el óxido que las amenaza, y atrás se queda también la bahía de las tortugas, donde acuden cada año cientos de ejemplares a poner huevos y alimentarse.


También te puede interesar...

  • Viene de: Como escapar del aeropuerto de Cancún I. El parque natural del Arrecife de Puerto Morelos es una de las pocas áreas levemente protegidas del urbanismo depredador de la zona, a él se a ...

  • Una isla de tan sólo 18 kilómetros a priori puede resultar aburrida. No es el caso de Formentera, una de las pitiusas con más encanto del archipiélago balear. De eso se encarga Jazz Connotation, u ...

  • Viene de: Cómo escapar del aeropuerto de Cancún III Encontramos esas cabañas en un pueblito cercano, llamado Zoh Laguna. Aunque sus amables habitantes creen que la mayor atracción del lugar es, ...

Comments are closed.