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La primera constitución de carácter biocentrista

JusticiaAnimalBiocentrismoAbordando la protección medioambiental desde la perspectiva de la ética, distinguíamos entre la opción antropocéntrica y la biocéntrica. La primera podríamos resumirla como la conservación del medioambiente para asegurar el bienestar y el desarrollo de las sociedades humanas actuales y futuras. Es decir, la naturaleza sigue siendo un instrumento a merced del hombre y conservarlo toma sentido desde que somos conscientes de que es necesario para nuestro bienestar, nuestro desarrollo y nuestra sustentabilidad.

En cambio la opción biocéntrica equipara con los mismos derechos de desarrollo y sostenibilidad a todas las especies y ecosistemas de la tierra. Por lo cual, la actividad de protección del medioambiente, se basa en un igual entre las distintas especies aunque sea el hombre el que tiene la capacidad de desarrollarla por poseer una consciencia de las consecuencias de su propio desarrollo.

En este marco encontramos en la Constitución de Bolivia del 2008 un carácter biocentrista como una auténtica novedad en la historia humana y su relación con el resto de especies. Este carácter se encuentra dentro de la declaración de derechos en el Artículo 33:

Las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado. El ejercicio de este derecho debe permitir a los individuos y colectividades de las presentes y futuras generaciones, además de otros seres vivos, desarrollarse de manera normal y permanente.”

El artículo marca el derecho a desarrollarse de manera sostenible, es decir, asegurándose un futuro, tanto a los individuos (humanos) como al resto de seres vivos.

Si lo comparamos por ejemplo con el análogo de la Constitución española de 1978, el Artículo 45, vemos una diferencia clara:

“1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.”

“2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.”

No solamente queda aquí el marcado carácter medioambiental de la nueva constitución boliviana sino que además se hace referencia al medioambiente en gran cantidad de artículos a lo largo de la constitución y dedica toda una sección a la biodiversidad y otra a los recursos naturales.

Esto quizás no parezca algo muy importante pero en la lucha por la protección del medioambiente es un instrumento determinante el carácter biocentrista de la constitución; ya que en muchos casos, las únicas alegaciones que se pueden hacer a favor de la naturaleza contra intereses humanos son las especies y ecosistemas que se ven afectados. Y, salvo que exista una ley concreta para ese territorio o esa biodiversidad, no se puede hacer nada legalmente. Esto marca un hito en la lucha por la protección de la naturaleza igual que sería si se hiciese realidad la iniciativa que nació en este mismo país de crear una Declaración Universal de los Derechos de la Tierra.

La cultura andina comienza a ser un referente en la nueva conceptualización de la naturaleza y los valores que realmente persiguen una auténtica protección del medioambiente: la ética biocentrista. En el s. XXI pasamos de protección a derechos.

Artículos recomendados:

– Para comprender la diferencia de actuar desde una perspectiva u otra: Ética ambiental

– Iniciativa de carácter global: Declaración Universal de los Derechos de la Tierra

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