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Chafarinas y el litoral norte africano… ¿Parque binacional para la paz?

paz_mundo590La paz no es únicamente ausencia de guerra. La paz comienza por uno mismo cuando es capaz de comprenderse como parte de un misterio bello y fascinante que  nos hermana a todos los seres humanos y nos permite sentirnos solidarios con el resto del planeta. La contemplación de la naturaleza, de su asombrosa belleza y la fascinación ante los mecanismos cada vez mejor conocidos y aun así cada vez mas misteriosos, hacen posible utilizarla también como un instrumento para lograr la paz o fortalecerla.

La naturaleza nunca pierde su misterio por que siempre nos reclama a algo más, a un misterio insondable pero lleno de belleza en el cual encontramos una correspondencia con lo que somos y anhelamos. El sentido del asombro que todo ser humano tiene al menos cuando nace es el mecanismo por el cual la contemplación de la naturaleza puede facilitar la solidaridad entre las personas haciéndonos sentir comúnmente participes de ese misterio bello. Los conflictos humanos, puestos en esta dimensión se empequeñecen y las diferencias se reducen ante esa fascinación común.foto-vista-chafarinas1

Un parque binacional para la paz puede definirse como un espacio natural protegido  compartido por varios países  cuyo objetivo es crear una armonía entre las personas y la naturaleza que permita un uso sostenible de los recursos para generar una prosperidad común. Existen numerosos ejemplos de parques para la paz en el mundo, entre Costa Rica y Nicaragua, Sudáfrica y Mozambique, Malawi y Zambia…En ellos participan  tanto los gobiernos de los países involucrados como distintas agencias, ONGs y empresas. Todos pueden contribuir a fomentar la Paz.

Los tres objetivos de un parque binacional para la paz son promover la paz y estabilidad regional, conservar la biodiversidad y estimular la creación de puestos de trabajo basados  en  la conservación y gestión sostenible de la naturaleza. La gestión común de los recursos naturales implica la protección de dichos recursos, que a su vez genera oportunidades de trabajo para los habitantes de la zona y fortalece los lazos de buena vecindad.

chafarinas-mapa1Hace casi 150 años, las Islas Chafarinas pasaron a ser propiedad del gobierno español, tras haber sido utilizadas durante largo tiempo como apostadero por piratas. Poco a poco se llegaron a convertir en una población de más de mil personas, de la que actualmente solo quedan algunas edificaciones abandonadas y otras tantas en ruinas y un destacamento militar. El archipiélago está situado a dos millas al norte del pueblo marroquí de Ras El Ma, y a veintisiete de la ciudad de Melilla, y constituye uno de los últimos reductos casi vírgenes del Mediterráneo. Está formado por tres islas de origen volcánico: la Isla del Congreso, la más grande y occidental, eleva su superficie hasta los 137 m, lo que la hace ser además, la más elevada de las tres. Sus costas rocosas y escarpadas en su mayoría impracticables, la convierten en un refugio ideal para numerosas especies. En dichas islas vivió nuestro último ejemplar de la extinta al menos en nuestro país de foca monje, Peluso. España además cuenta con otros pequeños  emplazamientos en el Norte de África también ecológicamente valiosos.

pared-chafarinaDebido a su condición de aislamiento y su configuración rocosa, las Chafarinas son uno de los lugares preferidos por ciertas especies de aves (la pardela cenicienta, el águila pescadora o la gaviota de Audouin) consideradas hasta hace poco en peligro de extinción por lo que han sido declaradas como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) de la Unión Europea. Respecto a la fauna y vegetación marina, su verdadero tesoro, las Islas Chafarinas albergan representantes de todos los grupos animales marinos, los cuales se ha mantenido a salvo gracias a la escasa presencia humana. Sus praderas de Posidonia y sus acantilados rocosos que descienden verticalmente desde los doce hasta los cincuenta metros con profundas grietas albergan multitud de especies. En los fondos fangosos pueden encontrarse colonias del apreciado coral mediterráneo Dendrophylia ramea comúnmente llamado coral naranja. Esta creación del coral-estrelladofondo de fango se atribuye a la  proximidad del río marroquí Muluya, que aporta una gran cantidad de sedimentos a los fondos chafarinos, y permite la existencia de la gran gorgonia Elisella paraplexauroides, cuyas ramas erguidas llegan a alcanzar los dos metros de altura. Lamentablemente, la actual protección de las islas acaba en la misma orilla, de modo que la fauna marina queda desprotegida y a merced de la contaminación de los ríos próximos y de los pescadores marroquíes, quienes utilizan artes de pesca tan agresivas como los arrastres o la dinamita.

Tradicionalmente nuestra vecindad con Marruecos, el episodio de la isla de Perejil es uno más, no ha sido tan sencilla como la que hemos tenido con nuestros vecinos europeos. La creación de un Parque Binacional para la Paz a partir de estos maravillosos emplazamientos podría ser un punto de partida para construir nexos de Paz entre dos  buenos vecinos. Dos no bailan un tango si uno no quiere. Marruecos tendría que poner también parte de su litoral mejor conservado bajo el amparo de este Parque, y quizá también Argelia.

¿Qué ventajas tendría una iniciativa como ésta? Los marroquíes podrían beneficiarse del flujo de turismo español que visita anualmente los parques nacionales españoles mediante la instalación de algún centro de recepción de visitantes en su territorio. Éste podría promover el turismo ecológico y ser motor de desarrollo rural en dichas zonas. Los españoles podrían garantizar una mejor conservación natural de este emplazamiento incluido en la Red Natura enmarcándolo dentro de un plan más amplio de protección del litoral norte-africano. La biodiversidad quedaría mejor protegida e incluso con el tiempo quizás alguna pareja de focas monje de las que eventualmente pasan por allí querría volverse a establecer en este paraíso marítimo. Las relaciones entre ambos países tendrían en común fomentar una prosperidad local que por separado es difícil de lograr;  la estabilidad económica que el parque generaría, podría facilitar el común entendimiento abriendo un canal mas para la comunicación al amparo de la solidaridad generada.

Personalmente lo que mas me gustaría ver en la creación de un parque binacional hispano-marroquí para la protección de las islas y el litoral seria ver a niños españoles y marroquíes fascinados estudiando juntos su medio natural y trabajando juntos por conservarlo… quizás muchos de nuestro desentendimientos entonces se irían desvaneciendo.

Pablo Martínez de Anguita

Profesor de Ciencias Ambientales de Yale University y la Universidad Rey Juan Carlos.

Fuente Fotofgrafía: http://www.vistaalmar.es/content/view/320/28/

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