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¿Tiene vencedor la lucha de las especies? Volumen I

Hoy vamos a presentar la Web de ecosofia.org defensores máximos del biocentrismo. Con este artículo pretendemos extender el tema de la ética ambiental adentrándonos en la opción biocéntrica. Solo el nombre de la Web ya nos indica la opción de sus creadores; ecosofía T es la parte práctica de la filosofía desarrollada por el filósofo noruego Arne Naess para llegar a desarrollar una filosofía personal.

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Naes desarrollo la Deep Ecology, movimiento fuertemente biocentrista motivador del activismo. Fue una característica propia de la filosofía de Naess, llevar su filosofía a la práctica, destacando no solo como pensador sino también como un gran activista por el medioambiente.

A continuación podemos leer uno de los últimos post escrito por Carlos Castillo en ecosofia.org titulado “Defender los intereses no-humanos” que nos viene genial para entender la posición biocéntrica y la opción de Naes de ser consecuentes, llevar el pensamiento a la práctica:

La lucha entre especies en la tierra está, por el momento, resuelta. En la búsqueda evolutiva por nuevas y mejores formas de sobrevivir y multiplicarnos, hemos dado con una adaptación potente y general. Nuestros cerebros son capaces de crear tecnología para manipular la materia, la energía, y la información, a una escala muy por encima de nuestras limitaciones físicas como primates. Esta adaptación nos pone muy por encima de todos los demás animales en la Tierra.

Somos una especie notable que a lo largo de unos cuantos cientos de miles de años ha ido consolidando su posición como especie dominante. Nos hemos convertido en depredadores formidables, y si bien aún hay muchas formas en que el resto de la biota terrestre puede matarnos, somos capaces de esterilizar grandes extensiones del planeta, dejando solamente la flora y fauna apropiada para continuar multiplicándonos.

Pero la clave de nuestro éxito, nuestro cerebro, no es solamente una herramienta de sobrevivencia y replicación. Nuestro cerebro es muy apropiado para ello, pero puede hacer otras cosas que no son directamente serviles al interés de los genes de la especie por multiplicarse. Un humano puede decidir, en contra de la pulsión reproductiva, tomar anticonceptivos. Un humano puede decidir, en contra de la eficiencia energética, ocupar gran parte de su vida creando música, poesía, danza.

Un humano puede decidir también cambiar de bando. Obviamente un humano no puede dejar de ser humano. Pero puede decidir abogar por los intereses de los no-humanos, de los otros seres en nuestra ecósfera. Puede decidir que no quiere que su propia especie siga multiplicándose y dominando a las demás especies de la forma en que lo ha venido haciendo.

Fuente de la fotografía: Mario Fernández, Lobo marino filosofando, Paracas, Perú.

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