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La noche del viernes

Muchos artículos de prensa, incluso biografías de los músicos más laureados de la historia, han recogido durante años el hastío producido por las grandes giras, conciertos multitudinarios y, en definitiva, todas aquellas cosas que desembocan en una carencia de conexión público-artista a la hora del espectáculo.

alquimia

Los músicos amateurs, hemos anhelado (por lo menos alguna vez), que nos lleven, que nos traigan, que nos hagan las pruebas de sonido, pernoctar en hoteles lujosos, que nos reconozcan por la calle, que nos hagan entrevistas, tocar delante de miles de personas y sobre todo, que nos recojan el equipo y que al día siguiente el local de ensayo aparezca como se dejó el día del concierto. Pues bien, esas cosas que nosotros, en algún tiempo soñamos tener, son las que provocan ese sentimiento de hartazgo en la mayoría de los que ya las tienen.

Sirva esta pequeña introducción para hacer entender mejor que el concierto de Alquimia Urbana del pasado viernes 27 de Marzo no comenzó a las 22.10 horas en el escenario de la Sala Orange (antiguo Chesterfield Café), muy al contrario, el inicio lo debemos encontrar en la Calle Pedro Díez donde se ubica nuestro local de ensayo. Más que el local de ensayo, ya lo hemos bautizado como nuestra segunda residencia. En él, pasamos y disfrutamos una serie de horas semanales haciendo lo que más nos gusta, hacer música. Compartimos vivencias buenas y malas, días mejores y días peores, comentamos noticias musicales, deportivas… y todo ello lo plasmamos en forma de música. Ese es el día a día, pero el día del concierto… es distinto.

Quedamos cinco horas antes del inicio del concierto en el local para intercambiar impresiones, tomarnos un café, compartir inquietud más que nerviosismo… y todo eso, hace grupo. Llega la hora de cargar los coches hasta arriba de instrumentos, amplificadores, micros, cables, muchos cables e ilusión a raudales. Paralelamente, las primeras prisas contratiempos: que si se me ha olvidado el cable de esto, la púa naranja… pero todo se salva con una pequeña arenga y cómplices sonrisas.

Una vez en la sala, y esto a título personal, llega el momento crítico del día: la prueba de sonido. Nada suena como suele, el multi-efectos de guitarra no se enciende, el técnico te dice que te acerques al micro porque no se escucha bien, tú le haces caso y en ese momento, el micrófono te da un chispazo en el morro que te lo deja dormido durante diez minutos.

Tras una satisfactoria prueba de sonido, la ingesta de una cerveza bien fría es justa y necesaria. La verdad es que se podría decir que, para los músicos, y con permiso del momento del show, es el mejor momento. Son unos minutos de relax enmascarado, de un nerviosismo sano esperando ser saciado con el sonido del primer acorde del concierto, pero los vivimos como merecen.

Dentro ya del camerino, la tensión va creciendo a medida que se escucha el creciente murmullo del público expectante que va entrando en la sala. Últimas bromas, recordatorios, ánimos y arengas antes de salir a escena. Se respira hondo antes de cruzar la puerta y… los focos se encienden, el público se gira, aplaude y grita. Un subidón de adrenalina que intentas saborear al máximo pese a la inquietud que te provoca pensar que nada puede fallar.

Y ahí estás tú, con tu grupo, colgándote la guitarra al hombro, convencido de no defraudar ni siquiera a la chica encargada del ropero. La sensación de nerviosismo se desvanece con el primer golpe de maza del bombo, génesis de una hora de espectáculo audiovisual con la música pop/rock como denominador común.

Nueve fueron los temas que interpretó Alquimia Urbana en la presentación de su nuevo disco «La Sinfonía de los Fantasmas». Se comenzó con un sonido realmente «vintage» que recordaba al Rock and Roll más puro, para pasar a través del Pop más original con toques rockeros y finalizar con puro rock, rock del que se hacía antes, duro, sin contemplaciones, pero con mucha sensibilidad, llegando al público asistente como una ola de aire fresco en pleno verano tropical.

En todo momento, los integrantes de Alquimia Urbana, nos sentimos muy a gusto sobre el escenario. La excelente relación entre sus componentes: Alex, Juanfran, Manu y David, la conexión y complicidad entre todos ellos y la aportación del público congregado en la sala, fueron factores determinantes para vivir una noche épica que tardaremos mucho en olvidar (desde Alquimia Urbana no la olvidaremos nunca).

Solamente queda agradecer a los asistentes todo su apoyo, a Alex y «J» por su gran disposición, a la Maldición de Ana (banda madrileña que presentó también su nuevo proyecto la misma noche) su enérgica actuación, a la Sala Orange por el excelente trato que nos dispensó, a Chema como técnico de sonido, a Valentín como responsable de Sala, a Jairo por su gran ayuda en todo momento, a Burgovia Ediciones por su seguimiento y cobertura del concierto, a Bety y Ros por el excepcional maquillaje, a El Mundo de Wayne por hacerse eco de esta noche mágica… y a vosotros, todos vosotros que hacéis que nos subamos una vez más al escenario con la ilusión del primer día.

Muchas gracias de corazón, y nos vemos en la siguiente edición del show de Alquimia Urbana (aún por confirmar).

Texto y fotografía: Manu Peña, de Alquimia Urbana.

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1 Comentario

    • BURGOVIA EDICIONES
    • el 31/03/2009 a las 4:09 pm

    Desde hace muchos años, en algunos casos cientos o incluso miles, cuando el hombre ha necesitado un trabajo bien hecho ha acudido al especialista adecuado para que este le suministre un producto con garantías. Así cuando el frío arreciaba recurría al leñador para la que le proporcionase madera. Si lo que ha necesitado es mejorar su salud, se ha hecho valer del un médico.

    Hoy en día hay mucha, mucha gente que hace música, Pues bien, cuando ésta ha nacido de verdaderos creadores, de auténticos músicos, se nota, y sobre todo se agradece. Este es sin duda el caso de ALQUIMIA URBANA.

    Chicos, la ilusión que se os ve en la mirada y en la sonrisa, sale propulsada del escenario con el bien hacer de cada acorde, pegándote fuerte en el pecho para que te fluya por el cuerpo una sensación de armonía adrenalínica que te hace sentir bien.

    Gracias.

    Burgovia Ediciones.
    Crítica.