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El retorno de Ballard al Océano Primordial

Culpar al hombre del cambio climático es una vieja teoría. James Ballard la utilizó en su primera novela, El mundo sumergido, publicada en 1962. Un mundo en el que los casquetes polares se han derretido y la superficie de la Tierra está cubierta por mares, lagos y junglas. Un mundo distópico en el que el hombre camina hacia la involución y los lagartos vuelven a ocupar el espacio de otras eras.

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Ballard tuvo una infancia novelesca, fracasó en la universidad y alimentó su literatura con dos ingredientes: las catástrofes naturales y la desmesurada evolución tecnológica de la sociedad occidental.

Antes de El mundo sumergido, Ballard escribió varios cuentos en la revista británica New World, entonces dirigida por el anarquista Michael Moorcock. Este hecho localiza a Ballard en New Wave de autores británicos de ciencia ficción, aunque él rehuyó de esta etiqueta.

El mundo sumergido narra el retorno a lo salvaje de un hombre atormentado: Kerans. Aislado, rodeado por los manglares, la humedad asfixiante y la jungla, Kerans huye de sí mismo y los restos de humanidad que pululan a su alrededor. Edificios sumergidos, hoteles ocupados por la maleza y mosquitos infectos pueblan el paisaje.

Es un relato con poca trama, personajes delirantes y una incontenible atmósfera de opresión y pesadilla. Obsesión tras obsesión, Ballard empuja a Kerans y al lector hacia la sofocante placenta del Océano Primordial. Mientras, lagartos de otra época van tomando los restos de la civilización humana. Un retorno a la conciencia primigenia y colectiva, muy en línea con los postulados de C. G. Jung.

El mundo sumergido cuenta con detractores que no han entendido la obra y el autor. Ballard era un surrealista. «Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo», pontificaba el británico en un artículo.

Por lo tanto, en su obra no debe buscarse planteamiento, nudo y desenlace, sino desencanto, paranoia, lirismo e imágenes oníricas. Hombres que se pierden en la espesura, ahogados que vuelven a la vida, maníacos que coleccionan objetos extraños y barcos varados en las calles de Londres. Hay preguntas, no hay coherencia, las respuestas son difíciles. Y hay una historia de amor frustrado.

En definitiva, una excursión por las profundidades de la selva de la conciencia. Un ejercicio con destellos que ha recuperado la serie Lost. ¿Por qué siempre hay un loco que vive en los abismos de la maleza?

Ficha:

Título original: The drowned world
Año de publicación: 1962
Editorial: Minotauro
Colección: Autores
Traducción: Francisco Abelenda
Edición: 2002
ISBN: 978-84-450-7401-5
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Fuente de las imágenes: mheras.vox.com

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