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Ética ambiental

Una vez leí en un artículo una historieta que me parece de lo más apropiada para iniciar esta sección del Mundo de Wayne: “Un día, un científico del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (formado por más de 2.000 expertos) me contó una historia que me parece que viene muy al caso.

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Me dijo que cuando el panel empezó a reunirse, hace ya unos 20 años, había en el grupo un anciano científico japonés que en una de las reuniones intervino y dijo ‘los científicos hemos constatado que existe un problema de emisiones, pero no lo podemos resolver. Puesto que el CO2 lo producen las máquinas, tendremos que llamar a los ingenieros. Estos, a su vez, dirán que existe la tecnología necesaria para solucionar el problema, pero que cuesta dinero, así que se llamará a los economistas. Los economistas harán sus cálculos y dirán que, para conseguirlo, habrá que cambiar nuestro actual modelo social basado en el transporte, el derroche energético… así que se llamará a los sociólogos. Éstos, a su vez, dirán que es un problema de escala de valores que ellos no pueden resolver, así que se acudirá a los filósofos para que nos digan qué valores deberíamos poner nuestro empeño e interés“.

Pues bien, siguiendo el argumento de este “científico japonés”, creo necesario iniciar la sección de Medioambiente con un poco de filosofía y ética ambiental. Bueno, ¿porqué hay que poner la etiqueta “ambiental”?… empecemos hablando de Ética.

Como introducción teórica podríamos distinguir entre tres posiciones, el teocentrismo, el antropocentrismo y más recientemente, el biocentrismo o ecocentrismo.

Para explicar estos conceptos nos viene muy bien una anécdota que nos cuenta la filósofa argentina Andrea Speranza en su libro sobre el filósofo Arne Naess, padre de la Deep ecology o ecología profunda. Cuenta que la corriente de concienciación ecológico-ambiental, desde sus inicios, sufrió una bifurcación originada, según esta anécdota, en Estados Unidos. Al emprender gestiones tendentes a proteger los bosques, el jefe del Servicio Forestal de EEUU, Gifford Pinchot, afirmó que el objetivo de esa política no era preservar a los animales sino, solamente, la “construcción de hogares prósperos” para los estadounidenses.

En contraposición con este criterio su contemporáneo, el naturista John Muir, abordó de modo totalmente distinto el debate sobre la construcción de una represa en las proximidades al Parque Natural de Yosemite. Muir planteó como algo fundamental las consecuencias negativas que esa construcción podía tener para las especies de la región; los factores que debían tenerse en cuenta a la hora de evaluar las posibilidades de semejante obra no podían ser, únicamente, beneficios humanos.

Como señala Robin Eckersley, mientras Pinchot estaba interesado en conservar la naturaleza “para” el desarrollo, Muir quería preservarla “del” desarrollo.

Aquí se aprecia la diferencia entre antropocentrismo y biocentrismo, ambos, en un contexto de conservación de la naturaleza. Estas formas de pensar, subyacentes en la mayoría de conflictos ambientales, son las que debatiremos en el Foro de MW de la sección para posicionarnos y poder iniciar desde ahí todas las discusiones que nos esperan en esta sección.  Además desde el Mundo de Wayne consideramos importante reabrir el debate público sobre la ética ambiental y, siguiendo los principios del MW, dar voz a todos los puntos de vista.

Fuente de la fotografía: ison21

icono-cuadradoDebatimos sobre este planteamiento en el foro del MW, ingresa!

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